Por qué ser Masón Egipcio

By on febrero 24, 2017

En medio de una increíble oferta de escuelas, órdenes y agrupaciones de todo tipo, los Ritos Egipcios de Menfis y de Mizraim y de Menfis – Mizraim son baluartes del encuentro de sus cultores, de sus practicantes, con una verdadera vida espiritual que responde a los más antiguos, y complejos interrogantes de la humanidad.

Hay muchos “buscadores”, pero tal vez sólo unos pocos que realmente desean comprometer su vida a la búsqueda espiritual. Menfis –Mizraim puede ser muy exigente en esto porque los grandes secretos de la vida y del universo no se encuentran sino a través de un proceso de transformación que va mucho más allá de convertirse en una buena persona. 

De hecho, se debe ser buena persona desde antes de ingresar porque la Masonería Egipcia no trabaja en procesos de rehabilitación; para eso hay otras instituciones muy importantes: nuestras organizaciones se dedican a ennoblecer el espíritu humano a través de rituales, meditaciones y estudios que no requieren grandes sacrificios, sólo un convencido, constante e indeclinable compromiso consigo mismo. Es un gran trabajo y hay que indicarlo de forma muy clara porque las fórmulas instantáneas para una fuerte vida espiritual no existen.

No hay que ser una persona “del otro mundo”. Sólo ser un individuo con cierta madurez intelectual y ojalá con mucha inquietud en temas espirituales. Tampoco se debe ser un gran intelectual en ningún sentido porque Menfis – Mizraim no es una academia de tipo intelectual, sino una escuela de reflexiones que utiliza el conocimiento para que sus adeptos puedan conseguir su transformación y liberación interior.

Y la transformación interior es el encuentro con el Maestro Interno que todo ser humano posee: quien logra escucharlo, quien logra escuchar esa tenue voz interior y actuar en consecuencia de lo que se le dice, estará en la senda de una espiritualidad y una plenitud que no se puede describir en palabras. Es una maravillosa experiencia que la humanidad tarde o temprano vivirá en el curso de los siglos y que en este momento, en el presente, viven los Hermanos Masones Egipcios de Menfis – Mizraim.

Los trabajos de Menfis – Mizraim son eso. No es nuestra Masonería una escuela de relaciones públicas para lograr poder temporal, poder político, negocios y temas similares. Deploramos aquella Masonería que se convierte en vehículo para toda clase de situaciones de interés egoísta, materialista.

Menfis – Mizraim es una puerta al infinito que cada buen ser humano, poseedor de una actitud humilde y sincera con su propio ser, puede aspirar a abrir para encontrar su camino hacia la liberación final, hacia nuevos niveles de ser – estar en la existencia.

No habrá objetivo más noble que esto último: reducir el ego a sus mínimas proporciones sin aspirar a ser un individuo intelectualoide en ningún sentido y trabajar por el propio progreso con un sentido espiritual legítimo. 

Esa puerta pequeña y estrecha es el ingreso a una nueva y venturosa vida de nuevos logros en los que la consciencia se hace más penetrante en la medida en que el adepto recupera o inicia su vida espiritual.

No hay que tener temor sobre la palabra Masonería.

Lo que ocurre es que alrededor de ella se han entre tejido tantas fábulas absurdas y hay tanto charlatán, que de todas formas siempre es buenos tener precauciones. No todas las Masonerías en Colombia y en los países latinoamericanos ofrecen las mismas cosas que nosotros y lo decimos claramente sin ánimo de molestar a nadie porque hablamos y hablaremos de una vida espiritual de forma abierta y con el propósito de que se sepa lo que hacemos. 

Menfis – Mizraim es la única Masonería que ofrece una vida espiritual completa que puede ocupar a sus practicantes por el resto de sus días al entrar en contacto con conocimientos y vivencias muy hermosas, al tiempo que al ser aceptado se llega a una nueva familia que acoge con sentimientos de fraternidad y verdadera amistad, aquella que surge de compartir las cosas más sensibles de la vida.

Quien logra ser Masón Egipcio se convierte en un ser bendecido por la Divinidad porque con cada esfuerzo, cada meditación y con cada lectura, ella actuará de forma más acentuada en el despertar del corazón y de la consciencia.

 


Deja un comentario