Reflexiones sobre el Rito Antiguo y Primitivo de Menfis – Mizraim

By on septiembre 30, 2017

Mucho se habla de los Grados de Menfis – Mizraim, en especial, aquellos que siguen luego del Grado 33° y de su vínculo con otras Órdenes Iniciáticas como el Martinismo de Louis Claude de Saint – Martin y la Iglesia Gnóstica, uno de cuyos padres fue Jean Bricaud.

Es cierto que hay equivalencias entre el REAA y nuestro Rito, pero ellas son tan sólo de apariencia nominal pues en el trasfondo hay un enfoque místico e Iniciático que los cultores de los Ritos Egipcios han podido comprender y sentir. En muchos Supremos Consejos del Grado 33° del REAA es visible que el foco es en valores humanistas y sociales, así como en el cultivo de un republicanismo muy fuerte; todo ello enmarcado en la idea de que cada Hermano debe tener una religión, pero lo místico y filosófico es más bien escaso en algunos escenarios. 

El enfoque anglosajón y norteamericano es sin dudas, en el espíritu de estos pueblos muy conservador y sigue sin grandes modificaciones. Pero América Latina la evolución siempre es diferente.

Menfis – Mizraim y su Tradición espiritualista

Desde la creación de los Ritos de Menfis y de Mizraim, cada Rito por su lado, ha tenido como objeto el combate en contra del materialismo, del ateísmo (al ser la Masonería de origen místico e iniciático deísta) y de otros fenómenos que fueron incorporados a algunas formas de Masonería. En realidad, el Rito Antiguo y Primitivo de Menfis – Mizraim es fundado sobre las bases del esoterismo medieval y de sus variantes reconocidas en el Renacimiento.

A muchos Masones se les olvida que la Masonería originalmente se encontraba en el seno de algunas Órdenes monásticas católicas y en las cofradías de constructores, cuyo posición social siempre fue especial porque el arte de la construcción era un conocimiento que producía estabilidad material en muchos sentidos y permitía una ascenso en la escala social y económica en el medievo. Incluso, los adeptos de las cofradías lograban protección en lo mínimo que era techo y pan en una convulsa y peligrosa Europa.

Pero cuando estas cofradías perdieron su importancia social y práctica en la Europa del Renacimiento, el interés por innumerables temas y la fundación de universidades, se pudo evidenciar el resurgir de los antiguos pensadores y sobre ellos la creación de nuevas sociedades con la experiencia de nuevas formas de vida, como en la idea de democracia. También, el boom de nuevos mundos por descubrir y colonizar le dieron a Europa otra dinámica muy distinta. El dinero y su abundancia revolucionó las estructura social porque se empezó a crear esa nueva clase de los comerciantes que vino a romper todos los moldes vividos bajo las monarquías y la férrea mano de los señores feudales y de los sacerdotes católicos con sus eficientes sistemas de convencer…

La vieja Masonería aceptó a pequeños burgueses y burgueses en su seno. Pronto ellos descubrieron en la simbología de la construcción un hermoso símil que para algunos de ellos eran los ecos de una sabiduría muy antigua que conectaba con muchas fuentes como el rosacrucismo, el rescate del antiguo Egipto, el pensamiento gnóstico antiguo pre y cristiano, el helenismo iniciático, el cristianismo en diversas acepciones y formas algunas iniciáticas, así como el oriental copto egipcio, etc. Incluso, se especula con que algunas formas masónicas, como la escocesa, tenían informaciones muchos más definidas hacia lo antiguo e incluso podría ser teúrgico. En particular, la corona de Escocia dio refugio a gran parte de los perseguidos Caballeros Templarios, personajes enigmáticos a quienes se les atribuye la construcción de una escuela iniciática en su interior. Su influencia se extendió a todo Europa pero especialmente a Francia, los reinos teutones y reinos como Portugal, entre muchos otros.

Por supuesto, siempre ha habido gente que no desea estudiar más allá de lo necesario para lograr algunos beneficios directos materiales. Pero entre esos muchos masones siempre hubo verdaderos Iniciados capaces de encontrar la esencia de aquello que se pretendía perdido en la explosión del mundo moderno. Eso jamás se perdió y quedó escondido en esos adeptos del conocimiento que debían estar ocultos en razón a la permanente incomprensión de los muchos porque era delineado para los pocos.

Es así como se fundaron los dos Ritos de Menfis y el de Mizraim. Ambos fueron creados por Hermanos Masones con la esencia de la verdadera Masonería antigua, aquella que construye el espíritu y el alma humanos con el objetivo de acercarlos a la Divinidad. El sentido fundamental de las Grandes Logias de constructores que existieron antes de la Gran Logia Unida de Inglaterra, siempre fue el de edificar monumentos a la Divinidad en el mundo material, al tiempo que los Masones dedicaban parte de sus esfuerzos a la oración y a la meditación, y no siempre con pensamiento cristiano católico romano porque muchos de estos cofrades nunca acogieron los dogmas de fe porque sabían que el catolicismo fue construido sobre bases de otros cultos y filosofías con dogmas insostenibles.

Es así que los cultores de ambos Ritos, de Menfis y de Mizraim, siempre fueron conscientes de que las fuentes desde las que se organizaron enmarcaban un conocimiento ancestral, tan antiguo como genuino, que jamás perdió de vista las enormes fuentes que los nutrieron.

En 1881 el revolucionario republicano Giuseppe Garibaldi unificó a sectores de los cultores de la Masonería mística en Europa para crear el Rito Antiguo y Primitivo de Menfis – Mizraim.

Hay que honrar a la verdad al decir que jamás ha sido un Rito numeroso, pero siempre se ha caracterizado por tener en su seno a adeptos muy entregados al estudio del pensamiento antiguo y al cultivo de artes y ciencias que como eje central siempre ha sido el desarrollo del alma y el encuentro del espíritu Divino.

Este Rito se estructuró para ser dar luz a una minoría, como decíamos, al margen de la Masonería que albergó gente de forma masiva y que fue creada en la Europa del siglo XVIII conocida como Rito Escocés Antiguo y Aceptado y luego, otras más, pues los Maestros siempre lamentaron que existieran Masones ignorantes de su propia génesis. El REAA contiene grados que son parte de Menfis y de Mizraim aparte en sus sistemas y que antes de que fueran instituidos como propios y únicos del sistema norteamericano ya eran parte de una Tradición Iniciática mucho más antigua. Eso es lo que muchos investigadores no han logrado ver y comprender: las sociedades Iniciáticas europeas ya conocían los rituales de los grados del REAA en otros sistemas, tan sólo que los Masones a los que se les adjudica haber llevado estos grados a Estados Unidos los copiaron y los reunieron en un sistema conocido como Ritos Escocés Antiguo y Aceptado.

Además, y que no se olvide por ninguna razón, a ellos nadie les dio Carta Patente alguna para fundar regularmente ninguna cosa. Recordemos que la regularidad es un gran conflicto con el absurdo que jamás se ha podido dirimir en favor de alguna persona o Logia en particular porque la Masonería hunde sus raíces en el misterio más absoluto.

Así que este legado no es sólo propiedad de quienes lo fundaron en 1801 en Charlotte, Estados Unidos, pues es cierto que tanto en Francia como en Alemania ya existían diversos sistemas de grados y muchos Ritos con diversos nombres y similares sistemas de pensamiento del REAA, por lo menos en sus aspectos exteriores. Mientras que en la Masonería inglesa, aquella que se desarrollaba en las islas británicas en la Gran Logia de Inglaterra del siglo XVIII, en Europa continental el estallido enorme del pensamiento masónico produjo un sin fin de sistemas Iniciáticos con gran variedad de perfiles.

Lo que podemos decir es que una vez se unificaron los Ritos Egipcios se adoptó el sistema alemán, o el REAA, con un fuerte sentido esotérico y espiritualista que proviene del Rito de Cerneau, que es francés y de un sistema conocido como el Régimen de Venecia; italiano, por supuesto.

Luego, en los Grados superiores, se instauraron trabajos muy especiales que llevan a los adeptos a conocer ordenaciones de tipo sacerdotal y místicas cuyo único fin es la elevación del alma humana en un proceso de purificación intenso luego de un trabajo alquímico permanente.

Nuestros Grandes Hierofantes del siglo XX además construyeron los puentes para que la Orden Martinista y la Iglesia Gnóstica estuvieran profundamente vinculadas y ligadas a los trabajos que el adepto egipcio debe desarrollar conociendo el esoterismo occidental y las tradiciones iniciáticas orientales del Medio Oriente con la Gnosis que fue estudiada y trabajada de forma intensa por el Gran Maestro francés Jean Bricaud (Tau Jean II) y por otros grandes adeptos de la Masonería Egipcia. En todo ello la India Iniciática tuvo y ha tenido mucho qué decir. además de la Tradición ancestral de otras importantes culturas de la antigüedad.

 En realidad, Menfis – Mizraim, el Martinismo y la Iglesia Gnóstica son parte de una misma cosa: el adepto puede y debe trabajar para lograr que estas tres Tradiciones puedan hacer parte de su educación masónica y espiritual.

Por supuesto, la única organización en nuestra Gran Logia en sus países de interés que puede tener Maestros calificados para estos avances es la nuestra. En su devenir, nuestras estructuras Iniciáticas crecen permanentemente para lograr que quienes aspiran a emprender este hermoso viaje de la espiritualidad de Menfis – Mizraim puedan hacerlo con toda la seguridad y con la certeza de que recibirán las guías y las enseñanzas necesarias, sin que ello signifique el desvío del curso la vida cotidiana normal de los practicantes.

Por último, siempre hemos dicho que el egrégor del Rito y sus enseñanzas es increíblemente inteligente y celoso de sus adeptos: quien no está aspectado para formar parte de estas Órdenes, invariablemente será retirado por ese bellísimo pero estricto espíritu de la Orden.