Gran Logia Regular de Colombia de Menfis – Mizraim

Potencia masónica soberana espiritualista

¿Y quién fui en mi vida anterior?

By on abril 28, 2017

Una opinión sobre la reencarnación

 
Tal vez sería mejor preguntarse: ¿y quién quiero ser en la presente?
Aquello que se fue ya no importa y si deja rastros en lo de hoy, si es que en verdad ocurre, no tiene ninguna relevancia. El único que se muere de la curiosidad es aquella parte de la personalidad, el ego, que no se resiste a preguntar si alguna vez fuimos tan grandes o tan admirados como hemos supuesto o como “sospechamos”.
Qué importa si fuimos Alejandro Magno, Cleopatra, un simple barrendero o un leñador.
La primera consideración para anotarse aquí es que apenas somos sistemas cuerpo – mente animados por la Energía Universal. El ego se atribuye la acción, pero esa es la gran falsedad que debemos observar en él. Por supuesto, sin el ego no obtendríamos la ilusión de la individualidad, porque esa es su función, pero la realidad es que sólo existe UNO, una sola Mente Universal que tiene formas de hacer ver que cada ser humano es un ser individual. 
Es bastante complicado encontrar a alguien con quien de verdad se pudiera conocer de este asunto. 
Pero, ya hace más de cinco mil años en Egipto se entregaron indicios de este tema: en la incipiente religión egipcia siempre se habló de la necesidad de la dualidad pues a través de ella se logra la perfección.
Ahí está: la existencia de la dualidad es la base de todo el entramado universal de lo que llamamos mundo “material”. Pero tanto la dualidad como la materia, son ilusiones. Sin embargo, debemos hacer un “homenaje” al ego porque sin él nada de la ilusión de lo individual, de lo material, sería posible.
Cómo comprenderemos si es verdad o no que una persona esté dotada de facultades especiales que permitan llevarnos por un viaje hacia la antigüedad propia de las vidas pasadas. Que no nos falle la intuición porque el ego también desea que lo cepillen y lo froten en suaves sedas.
Algunos conceptos de la India
Es interesante hacer una revisión de la literatura de la India en la que se habla de que efectivamente hay reencarnación, pero “no hay quien reencarne“. El ego es una ilusión pasajera y fulano ya no será fulano sino mengano en el próximo retorno… La chispa divina es quien hace las cosas y a quien se le da el honor; la humana personalidad simplemente desaparece. Eso dicen algunos sabios de la India y sólo me remito a dar esa forma de ver este tema.
Expliquemos y ahondemos en esto: la chispa divina viene una y otra vez en un cuerpo humano. Aunque ella es una con el TODO, o con el UNO, experimenta de forma individual, pero sin “individualidad” real. Esto quiere decir que cada vez que nace un ser humano hay una chispa divina que se prueba a sí misma y evoluciona. La experiencia y el conocimiento encontrado por esta chispa divina se retrotrae en el UNO.
Y en cada encarnación hay una personalidad diferente, se es una persona distinta con un ego nuevo y construido con los materiales y experiencias que le da esa existencia. Cuando se muere, cuando el cuerpo muere, la chispa se va… y el ego se queda en forma de cascarón astral.
Esto quiere decir que los egos de Alejandro Magno, el de Cleopatra, el del leñador y de cualquier persona que haya venido, desaparecen en el éter sin dejar rastro. La parte del conocimiento y de la experiencia, esa sí queda, pero eso ya no es lo que fue en la vida terrestre.
La única que quiere reencarnarse, iluminarse, eternizarse y demás, es la humana personalidad que luego de leer algunos libros esotéricos continúa igual de pesada que antes porque en lugar de ir ligera, se carga, aunque crea que “vuela sutil por los círculos mágicos de la divinidad”. Entre otras cosas, la intelectualidad a ultranza es acérrima enemiga de cualquier nacimiento espiritual.
En realidad es un tema tan complejo como de honduras insondables que debe ser estudiado en detalle y desde diversas perspectivas sin funciones de circo hipnóticas o videncias espontáneas sin ningún tipo de rigurosidad. Mucho menos con las farsas de las empresas pseudoesotéricas que promueven las famosas canalizaciones angélicas, arcangélicas, de “poderosos espíritus siderales” y otra serie de funciones circenses que no van para ningún lado.
El mismo Brian Weiss ha sido rebatido con fuertes argumentos incluso desde antes de que publicara su primer libro (desde la India milenaria para empezar): nos referimos a Karl Jung quien habló del subconciente colectivo sobre el cual manifestó que es posible accederlo desde la hipnosis con cualquier persona y en el cual se guardan todas las experiencias de la humanidad. Trazó las primeras líneas de psicología transpersonal que conduce a lo dicho: es posible encontrar en la hipnosis memorias de algo que no es propio.
Es necesario tener mucho cuidado, sobre todo con la propia credulidad que puede jugar pasadas bastantes confusas y lo peor, que lo confuso se vea como verdad…
Bastante importante resulta dejar de lado cualquier imaginación poco fundamentada para construir lo que se quiere en el presente ciclo. Definitivamente si fuimos Julio Cesar o Cleopatra en el pasado, ¿qué importa hoy? Si alguien desea saber de su vida anterior, primero debería preguntarse el por qué la naturaleza no le permite recordar por propios medios aquello.
Yo aventuraría una respuesta: porque si la reencarnación de Fulano existe tan lineal como se imagina, sería un movimiento bastante absurdo de “karmas”… Otra pesadilla: no se comprende ni siquiera un poco a la India y nos traemos a nuestra cultura la palabra “karma”. Hay que leer los vedas y libros sagrados para llegar a comprender un poco a esa milenaria cultura y con ello, y entender que esa palabra significa “acción” y que esto se refiere a lo que el ser humano debe hacer para encontrar su camino evolutivo.
Karma es la acción de lo que hay que hacer y aprender en esta vida, reiteramos. Dharma no es sinónimo de recompensa como muchos creen; es realizar en este plano obras o trabajos con las cualidades que la divinidad ha provisto a tal o cual ser humano, lo que para los indios es una bendición. Las deudas kármicas son simplemente lo que se ha dejado de hacer en la forma correcta y que había que hacer. No es que haya que hacer una serie de pagos por tal o cual error. Lo que hace el Universo es que el aprendiz repita la lección. Lo que ocurre es que la nueva lección puede ser más dura que la primera.
Lo difícil sería decir con certeza que saltamos de una vida a otra para pagar lo que se hizo aquí o allá… Entonces recurrimos a los “videntes” de feria que se construyen una imagen y son reconocidos por mucha gente, lo cual tampoco es ninguna garantía.
Pero como no se investiga, las cosas se deforman ad infinitum.
Así las cosas, podremos ver que alrededor de este tema se han enunciado incontables locuras en las que de fondo sólo hay algunos individuos tratando de posar de iluminados. Y ya se sabe: la personalidad humana no se ilumina… El ego es el snob, el que quiere posar de iluminado, de maestro, de avatar, de sabio… Incluso no es raro ver masones con grandes condecoraciones y demás en donde es posible avisorar que la Masonería no ha actuado en ese ser humano: al contrario, los honores y los privilegios son su alimento y como no, la Masonería tiene cómo distraer a aquellos que no llegan a comprenderla realmente. Es más, podemos decir sin temor a equivocarnos, que la Masonería no muestra sus tesoros a una enorme cantidad de masones que incluso portan las insignias de altos grados… Y eso es excelente.
Podemos ver que en detalle los indios han definido este tema hace miles de años y que han sido mal copiados por algunos avivatos para crear escuelas sospechosas con una serie de creencias que para quien no tiene referentes de juicio serios que oponer, se convertirán al “camino” con todo el gusto y sin reservas. Tarde o temprano se descubren las farsas, pero se puede perder mucho tiempo.
Por último, es interesante observar que quienes desean retornar a sus pasados antiguos normalmente tienen graves problemas con el presente. Los temas no resueltos son los padres de los desastres sin duda y una oscuridad en las vivencias presentes: muchos seres humanos son verdaderamente libres de escribir en el libro de su vida muchas nuevas experiencias, pero se quedan en aquello que en el pasado estuvo bien o “casi bien”.
Por ello, este ciclo vital que se vive es el importante, es el que hay que delinear, el único que se tiene, el que se debe trabajar con todo cuidado. Hay suficiente qué hacer en este tiempo y en este escenario al que nos han convocado como estar buscando el tiempo y el dinero que no se tiene para descifrar cuántas veces fuimos faraones, reyes, emires o cualquier otra cosa surgida de ridículas imaginaciones… Solo importa el fulano de hoy.