La farsa y paranoia de los Illuminati

By on diciembre 30, 2016

¿Hay una “agenda” de complot internacional?

La Orden Illuminati o la Asociación de los perfectibilistas – “Illuminatenorden”,  fue fundada en Baviera por el profesor de filosofía Adam Weishaupt en 1776, con unas pocas personas acompañándole. Su modelo organizativo no fue la estructura de una Logia masónica como se tiende a pensar, sino que copió algunas formas institucionales del jesuitísmo.

Se cree comúnmente que esta Orden fue parte de la Masonería de su tiempo, lo cual es perfectamente falso. Muy al contrario, Weishaupt vio en la gran difusión de la Alquimia y del Rosacrucismo enemigos a los que debía oponerse con toda su energía, aunque al final tuviera que soportar estas culturas por la afluencia de masones a la Orden.

Sin embargo, años después, hacia la década de los 1780 y más exactamente en los años 1784 y 1785 (en 1782 le fue proporcionada una estructura paramasónica), numerosos masones hicieron parte de la agrupación sin ser jamás la mayoría,  y al igual que el resto de miembros de la organización, dedicaron esfuerzos para acogerse a la nueva era de la ilustración (impulso de la vida democrática futura) en una Europa dominada por las grandes y tradicionales familias reales y sus esquemas de gobierno verticales y anti demócratas.

Igualmente, en el viejo continente se tenía muy fresca la memoria de las persecuciones en contra del judaísmo en Alemania (tanto a la religión como del pueblo judío residente) y las atrocidades de la Inquisición para quienes se atrevieron a proponer teoremas científicos y sociales, las barbaridades cometidas en contra de la población femenina (entre miles de crímenes horrendos en nombre de la religión correctamente documentados), además de un Vaticano suspendido en el tiempo y en sus dogmas tratando de detener la evolución social de un laicismo que se avecinaba con la fuerza de un huracán que obviamente no convenía a su crecimiento “temporal”. Los años dorados en varias monarquías absolutistas tocaba a su fin y con ello, el poder absoluto compartido con Roma.

Muchos masones ingresaron en el movimiento Illuminati y con ello empezó a perfilarse como movimiento de sustento ideológico con fuerte perfil liberal, pero sin llegar a ser una Orden Masónica formal. De hecho, hacia el final de la existencia de los iluminados, el 15 % de su membrecía estaba compuesta por clérigos y otras gentes dedicadas a oficios manuales, funcionarios públicos bávaros, etc. No había una real homogeneidad y lo más importante, nunca pudieron escribir rituales para conceder los grados que se había planteado porque su existencia fue realmente corta y efímera.

Si algo caracteriza a la Masonería es justamente su ritualística y los iluminados de Baviera jamás llegaron a completar este requisito si de Masonería quisiésemos hablar, a pesar de que se habían planteado una estructura de estas características, pero con perfil más jesuítico que masónico por la verticalidad de jerarquías.

El perfil ideológico

La tradición Illuminati al tocar de alguna manera a la Masonería alemana recibió una fuerte influencia del Rito de la Estricta Observancia Templaria cuyo principal presupuesto era declarar que eran herederos directos de los Caballeros Templarios, disueltos por Felipe IV el Hermoso en 1312, además de ostentar un fuerte tinte rosacruz. Estos masones perdieron rápidamente la influencia en la organización debido a la mixticidad de membrecía descrita más arriba, la falta de una orientación mejor definida y por los conflictos entre sus fundadores. Pero se ha dicho que los masones miembros trataron de convertir a la Orden en una institución de formación espiritual que recuperara antiguas tradiciones, pero no tuvieron éxito.

Sin embargo, cerca del final histórico del movimiento, quienes deseaban continuar con estas líneas ideológicas fueron abrumados debido a que no fue posible enfrentar al régimen bávaro que descargó en la Orden todo su poder en persecución franca por todo aquello que se trataba en las reuniones Illuminati cotidianas.

Sí hubo influencias masónicas claras y lo resaltamos, pero su columna vertebral ideológica se basaba más en la idea de una nueva sociedad regida por un nuevo tipo de persona capaz, educada y dispuesta a promover el fin de las tiranías teológicas y aristocráticas, o sea, de promover una revolución social liberal con una gran variedad de concepciones que llegaban incluso a la Caballería Templaria.

Por esa formación e investigación humanista, los illuminati chocaron con el establecimiento monárquico vigente en Alemania que era plenamente pro católico y monárquico, pues fue señalado con toda razón de ser una agrupación sediciosa y peligrosa para el “orden de cosas” social imperante.

Ideológicamente estaban en perfecta armonía con los revolucionarios franceses contemporáneos con su ensena masónica de libertad, igualdad y fraternidad.

También le enunciaron a sus miembros el propósito de ser mejores ciudadanos plenos de derechos, ser perfectibles en sus trabajos y de contribuir al cambio y la evolución social. Realmente no era nada del otro mundo si se ve con la óptica de un ser humano habitante del siglo XXI, pero en un medio que aun traía la histeria de la cacería de las brujas del Medioevo, esta Orden fue censurada porque enunciaba en algunos de los sectores asociados tradiciones esotéricas, lo cual fue inaceptable para los revolucionarios de corte francés que querían ver en su Masonería la muerte definitiva de Dios y del Rey.

En el escenario de los masones de corte inglés, el rechazo a este tipo de organizaciones se da en que jamás aceptaron una masonería y fraternidad distinta a su modelo en la cual se hablaba abiertamente de política y de rechazo a la religión.

Por supuesto, los Illuminati promulgaban una nueva consciencia social de libertades de pensamiento y de progreso social para todos (la perfectibilidad social e individual de sus asociados), y de otro lado, la superación del despotismo religioso ejercido por siglos por la Iglesia Católica y las corrientes protestantes que con su fanatismo copaban grandes espacios sociales en la vida europea.

Ese liberalismo fue su fin, a pesar de haber logrado tener entre mil quinientos a dos mil miembros, especialmente en las ciudades bávaras y en alguna zona de la Suiza germana. Su estructura penetró al estado bávaro al punto de tener iluminados en la mayor parte de las oficinas públicas. Fue en realidad un movimiento revolucionario que estuvo a punto de tumbar el poder monárquico si hubiera sobrevivido unos pocos años más, pero eso quedó allí en el Reino de Baviera y en ese tiempo, sin que ese modelo se replicara en otra parte y mucho menos, como organización masónica.

Lo que sí se replicó en todas partes fue el espíritu liberal y de revolución que sacudió a Europa en estos tiempos: las monarquías fueron limitadas en su poder o desaparecieron, caso, las del norte de Europa insular y continental, y el Reino de España.

El fin de los Illuminati

Hubo fuertes discrepancias entre sus fundadores y líderes, entre ellos Weishaupt, Knigge y Bode en oposición del duque Ernst von Sachsen-Gotha y Karl August von Sachsen-Weimar, estos últimos espías infiltrados del régimen absolutista.

En los años 1784 y 1785, como se menciona antes, el Príncipe Carlos Teodoro II de Baviera emite un Edicto que prohíbe a todas las asociaciones, fraternidades, como la francmasonería y al movimiento illuminati, sin su aprobación directa. Pero esto no paró allí: el poder real se volcó en términos prácticos en contra de masones, neotemplarios, rosacruces e illuminatis en franca persecución con allanamientos, confiscaciones, arrestos, además de llevar registros de sus actividades etc. Algunos de ellos fueron desterrados y otros perdieron sus cargos públicos, aunque ninguno fue encarcelado.

Hacia agosto de 1787 hay un nuevo edicto en el que se amenaza con pena de muerte a los illuminatis debido al clima crudamente anti fraternidades que albergaban sectores de los mismos revolucionarios y de los absolutistas, de tal manera que no hubo forma de que sobrevivieran en línea directa en Alemania.

La Orden Iluminati de Baviera fue desarticulada por completo y así lo manifiestan los investigadores que han tratado de hallar líneas sucesoriales de la misma en otras partes del continente europeo o fuera de él. Un edicto publicado durante la década de 1790 y otro en 1804 renovaron la persecución que incluso llevó a que antiguos Illuminati se cambiaran de bando y terminaran haciendo cumplir la prohibición por simple supervivencia.

Los Illuminati “modernos”

Hay asociaciones que pretenden ser herederos directos de la Orden Illuminati y hay grandes producciones cinematográficas que han promovido la idea de que los masones de esta “Orden” están por doquier con identidades secretas detrás de toda silla de poder en el mundo en una portentosa conspiración internacional.

Debemos decepcionar a quienes así desean pensar porque si bien es cierto que hay masones absolutamente capitalistas, y amantes del dinero contante y sonante, así como algunos otros amantes del poder que hasta enuncian que Masonería es sinónimo de poder (diríamos que gozan de un “poderoso e iluso ego”, mejor), no existe una línea directa de sucesión que permita decir que los movimientos que se quieren auto proclamar Iluminados o Illuminati son auténticos, y menos que deben ser masones.

Otra es la discusión de las líneas sucesoriales de rosacruces, alquimistas, masonerías de distintos perfiles como la caballerezca templaria, o rosacruz templaria, masonerías cristianas caballerezcas, templarias cabalistas, etc. Hay muchas variedades en temas Iniciáticos y alguna podrá decir que se ha inspirado en los Illuminati, pero no podrá exhibir documentación genuina sobre herencias bávaras del siglo 18. de ser así, sería fantástico conocerlos porque no se conocen en la historia hasta hoy.

Por supuesto, hay masones muy, pero muy poderosos (nos referimos en términos materiales), pero la Masonería no opera como una fuerza monolítica con una gran dirección mundial: es todo lo contrario. Las Logias y organizaciones que se han venido fundando y refundando en la actualidad, cada vez más segmentan las organizaciones internacionales de la Masonería, así como los propósitos que las mueven.

La Masonería inglesa sigue siendo la más grande y aun en ella cada Logia, que puede estar compuesta por 10 o hasta 200 personas o poco más, es libre de gobernarse a sí misma. No hay un gobierno mundial de todas las masonerías (un Gran maestro del Distrito de Columbia, estados Unidos, dijo que jamás era fácil poner de acuerdo a sus Hermanos aun para ordenar algo de comer). Por supuesto, hay algunas masonerías que tienen miembros que son líderes mundiales, pero están lejos de ser masonerías numerosas y además, de poseer el poder de mover imperios económicos y de influir en las grandes decisiones de los gobiernos de los países más poderosos de la Tierra. El poder “material” siempre es temporal.

NO HAY una masonería Illuminati formalmente heredera de aquella que describimos en la primera parte de nuestro ensayo.

SI HAY numerosas masonerías que pretenden la iluminación del ser humano entendida ésta como el cultivo de la cultura, de la historia, de la filosofía, del esoterismo serio y responsable, del humanismo y del estudio de nuevas formas de la concordia de la Humanidad, entre otros Trabajos, pero eso es totalmente diferente a lo que pretendieron los Illuminati originales de Baviera (el término iluminismo es otro asunto).  Por supuesto, unas Masonerías más que otras buscan la iluminación del pensamiento de sus adeptos, pero eso ya no tiene ningún misterio ni debe ser parte del temor social de que hay sobre unos poderosos y ocultos conspiradores peligrosos capaces de toda rapiña y de cualquier acción por el poder. Ya hoy en día, el cultivo y mejoramiento del fuero interior del ser humano es objetivo de muchas organizaciones algunas no necesariamente masonas.

La discusión de la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad sigue vigente, pero ya en un medio distinto al tiempo de los fundadores del iluminismo de Baviera. El absolutismo viene siendo vencido y perseguido y sancionado moral, social y políticamente en la mayor parte de los países existentes en el presente, afortunadamente. Ya la humanidad tiene muchos modelos de lucha en contra de los extremistas.

El escenario Illuminati nació y murió en Baviera en el último cuarto del siglo XVIII, todo lo demás es otra cosa. También es indispensable reiterar que no fueron una organización netamente masónica por estructura, concepciones y funcionamiento.

Bibliografía:

Ver investigaciones de Eberhard Weis 

Nota: No recomendamos ninguna obra de Dan Brawn como histórica. es ficción en las líneas gruesas de sus escritos, que además de ser éxitos de ventas, no aportan claridad sino una gran confusión sobre el tema Illuminati y ningún elemento para la comprensión de la Masonería.