La muerte de un Maestro

By on mayo 14, 2017

Para los Iniciados conocer de la muerte de un buen y auténtico Maestro es algo terrible y que acongoja de forma inevitable y permanente. En verdad, no son muchos, por eso la pérdida es mayor porque la humanidad sufre en virtud de que no es posible reemplazar a un ser iluminado fácilmente.

Un buen guía ha dicho que es legítimo para el discípulo llorar a su maestro en virtud de la soledad y vacío al que se verá abocado. Puede ser que a partir de allí deberá sostener su proceso de progreso de forma individual con otros Hermanos, pero sin esa especial protección de alguien que podía eliminar de tajo la angustia o la zozobra de ciertas circunstancias.

Cuando se va un auténtico Maestro al Oriente Eterno se va una gran luz a fundirse con esa universal que lo acogió en vida aquí en este Valle de dualidades y lágrimas. Desde allá podrá iluminar, ya Reintegrado a la Divinidad, la vida de quien escribe estas líneas y la de otros que aspiran a morir albergando la consciencia de que “la vida es una sola”, como dijo Saint Martín, y que de forma momentánea las sombras de la muerte obnubilan la visión del anterior ser humano encarnado para pasar a despertar la visión del ser espíritu, o sea, morir conscientemente y entregarse con amor por lo vivido partiendo al seno del S:. A:. D:. L:. M:.

Sin embargo, que sea permitido aquí decir que siempre extrañaremos al Maestro, a su risa sarcástica y a su insólita manera de golpear con sus grandes movimientos de su infalible karate espiritual. Su vida queda ahí en la memoria de quienes lo vimos y de quienes recibimos sus hermosas enseñanzas, a veces crudas y duras de asimilar, en ocasiones suaves y siempre asombrosas.

Que su amor a la humanidad pueda continuar en sus aprendices fue su único sueño y hoy, se puede afirmar que así es y que su esfuerzo por transmitir lo que había hallado tuvo éxito. Su sabiduría ha reencarnado y ahora debe continuar su viaje estelar en el corazón de este discípulo.

Jamás te olvidaré Maestro y por ello te invocaremos en nuestros Trabajos por siempre hasta el día de nuestra partida de este mundo. Pronto te alcanzaremos…

Amén.

Frater Zolá


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