Gran Logia Regular de Colombia de Menfis – Mizraim

Potencia masónica soberana espiritualista

Ideas sobre la alquimia medieval en tiempos modernos

By on agosto 20, 2017

Grandes ríos de tinta corren hoy en día en referencia a este misterioso tema de la alquimia medieval, y es absolutamente complejo tratar de definirla a fondo, como imposible sería tratar de definir el efecto que este hermoso arte medieval produce en cada ser humano. Sin embargo, hagamos nuestro intento de tocar algunas notas de esa hermosa melodía.

Desde la perspectiva de la Masonería Egipcia de Menfis – Mizraim, podemos decir con toda claridad que nuestras Órdenes trabajan en un escenario de apertura de consciencia que abre su visión de manera progresiva; ello busca que el Adepto se acerque cada vez al centro de su propio cosmos en plena claridad. A esto llamamos nosotros, la Luz de Egipto iluminando la interioridad del ser humano Iniciado.

Por supuesto, para que ello pase, es necesario que el Iniciado empiece por cavilaciones que se van haciendo parte de la vida cotidiana y que lo imbuyen en reflexiones cada vez más complejas, lo que paradójicamente y en sentido práctico busca crear la simpleza de visión sobre todas las cosas que están presentes en su vida.

Esto es, salir de la multiplicidad de las leyes de este universo para tratar de ubicarse en la Ley UNA, en la única realidad existente.

En el camino será necesario desapegarse de cosas, personas, situaciones, costumbres y de todo aquello que no permite que la verdadera personalidad logra fluir al exterior, aquella que ha sido llamada de diferentes formas en distintas tradiciones. Platón la llamaba la mónada espiritual, aquel punto divino presente en el corazón de cada ser humano.

En la Tradición Iniciática se habla de un punto Divino existente en el corazón de quienes están llamados a entrar en contacto con la Iniciación. Esto permite que quienes se han saturado de la vida mundana pretendan buscar nuevos escenarios de vida en nuevas formas de espiritualidad. Pasan por muchas situaciones y hasta conocen el mundo religioso para tratar de ver el rostro de la Divinidad.

Es portentoso y muy curioso, pero la Iniciación no se busca sino que ella lo busca a uno y llega cuando el momento es propicio. La Divinidad no mueve a una persona sino cuando es necesario y cuando la persona está preparada para ello.

Ese punto divino es el verdadero motor de la vida y es Él quien tiene las facultades de regenerar al que se convirtiere en Iniciado para conducirlo a estadios de ser y de estar diferentes. Ese punto es el Real Hacedor de todo y es el que en un momento dado, cuando su portador está listo, inspira de manera abrumadora para que surja un deseo poderoso para lograr un encuentro con los mundos superiores, si es que los podemos llamar así.

Ese punto también es conocido como el Superior Desconocido en el Martinismo, aquel que con su antifaz rojo es capaz de anular su personalidad mundana para lograr la conexión con el UNO, con el Inmanifestado.

La Masonería Egipcia tiene entre sus numerosas referencias a la Divinidad el Grado de Maestro Secreto, directas y bellísimas enseñanzas sobre este misterioso asunto del que proviene la verdadera alquimia, aquella tan rodeada de símbolos y odas al mundo místico y la trascendencia.

Desde el primer contacto con la Masonería, ya en el proceso de Iniciación, el candidato a Masón es introducido en un abismal y lúgubre sitio en el que totalmente solo debe entender que la muerte de lo anterior es lo que va a ocurrir en ese momento y sin que sin esa muerte de lo pasado, de lo viejo, no podrá ser posible la Iniciación.

Para muchos no es clara esta idea sino hasta tiempos después y aunque es comprendida de forma intelectual, en numerosas personas no se desarrolla de forma real. Esto, porque la gente Iniciada en órdenes en las que la Divinidad ha sido desterrada, no tiene sentido ningún proceso de real transformación porque la verdadera alquimia siempre es espiritual.

La Masonería Egipcia y el Martinismo tienen como base ser Órdenes profundamente esotéricas, espiritualistas y no puede ser de otra forma. Incluso, son la vanguardia silenciosa de la verdadera Masonería, aquella que en ciertos momentos de su desarrollo puede brindar a sus adeptos el encuentro de la piedra filosofal: hay Hermanos que realmente pueden tocar y hacer oro de los metales groseros cumpliendo tan sólo con los preceptos de los alquimistas más sabios.

Así las cosas, nuestras Órdenes son luminosidad en un mundo caótico en el que demasiada gente ha perdido su norte, para no decir su Oriente, pero es necesario decir que la alquimia de la Masonería Egipcia y del Martinismo es fundamentalmente un fuerte compromiso con la propia espiritualidad.

Quien tiene ese deseo ardiente de entrar en el Templo a conocer sus propios misterios de vida, podrá descubrir que esto se desarrolla en el decurso de años de estudio y de meditación… Ese punto de luz y amor que se encuentra en el corazón puede empezar a hablar pronto, pero es necesario aprenderlo a escuchar y a comprender que la humana personalidad, la vulgar personalidad, debe dar paso a algo mucho más sutil que es la expresión del mundo de la espiritualidad.

Cuando la manifestación de Aquello, o de la Divinidad, empiece a hacer parte del cada día, las cosas se harán muy hermosas porque paso a paso, habrá menos situaciones que afecten el corazón amante que se ha encendido de amor por la humanidad y ha dejado de preocuparse por minucias.

La Masonería Egipcia y el Martinismo son las respuestas para el deseo que quema el alma que quiere vivir la espiritualidad… En el silencio de una mente apacible el Iniciado encuentra el Amor Universal, encuentra la Verdad UNA y con ella se integrará de forma muy natural; allí podrá el Verbo de Luz manifestarse cuando así lo determine.