Una pocas ideas sintetizadas de la Masonería para una sociedad mejor

By on diciembre 3, 2016

La humanidad ha atravesado etapas terribles en las que el odio y la destrucción han sido el objeto de generaciones enteras. El terror y la desolación han reinado en el corazón del hombre por demasiado tiempo y aún hoy, en varios lugares de la Tierra continúan dándose duros procesos en los que la guerra es la consecuencia de posturas ideológicas y sociales irreconciliables. No es diferente en Colombia.

Por ello, la Masonería debe hacer referencia a su misión civilizadora y a su vocación de paz y fraternidad entre los pueblos.

Todo comienza por comprenderse lo que significa la libertad individual, aquella que en este tiempo está siendo garantizada como el “Estado de Derecho” que se ha convertido en una columna central de las constituciones y ordenamientos jurídicos de las naciones.

Este Estado de Derecho se refiere a la posibilidad de que la persona es plena de derechos en los cuales está referenciada la oportunidad de lograr el desarrollo pleno de las facultades individuales, del libre desarrollo de la personalidad, de las opciones proporcionadas por el Estado para una vida digna y decente en todos los ámbitos…

La Masonería Egipcia sostiene los anteriores principios y pretende aportar a la sociedad formas en que todo ello sea logrado, o por lo menos, a que lo logrado en la Constitución y las leyes colombianas se cumpla a cabalidad. En ello, llamamos la atención de la sociedad cuando afirmamos que un ciudadano que desconoce sus derechos va rumbo a ser abusado de diversas formas. Por ello, es importante que la Masonería haga intercambios sociales para promover que la gente conozca todo aquello que tiene a la mano para ser protegido por las normas elaboradas en nuestro país.

Para nosotros, lo más importante es que el ciudadano común sea plenamente consciente de que con su cédula de identificación se hace parte de la nación y se es constituyente del Estado. De allí, que todas las construcciones que se han dado en nuestra historia tendientes al desarrollo de la vida política e institucional de Colombia tienen que ver con cada persona mayor de edad y reconocida por la misma.

Es la primera fase en que podemos aducir nuestra individualidad y en ella, tal como la reconocemos y la señalamos en este corto escrito, en la que se encuentran ya contenidas las bases para iniciar la real construcción de un individuo consciente pleno de derechos.

NO pretendemos escribir una cartilla de derechos políticos del ciudadano, solamente indicar que la Masonería reconoce estos asuntos de forma amplia y que para nosotros es necesario que la sociedad trabaje por el desarrollo y madurez intelectual de sus miembros. A eso se debe dedicar todo el esfuerzo del Estado por encima de cualquier otra premisa: nada menos que hacia la educación en todos sus niveles hasta permitir que nuestra patria sea de personas verdaderamente conscientes de sus posibilidades como individuos.

Hemos dicho en otros apartes que es evidente que cuando en un ser humano prevalece en amplios espacios de su psique la ignorancia, eso mismo lo expone a toda clase de atropellos y lo pude convertir en instrumento del abusador. Dicho de otro modo, los mundos instintivos y una baja y negativa emocionalidad se esparce en todo aquello que no ha sido cultivado por educación para el desarrollo individual.

La idea de la igualdad y la fraternidad sociales

 Por supuesto, una colectividad desarrollada con personas conscientes de su individualidad y de su inserción pacífica en su sociedad, llega tarde o temprano a la construcción de un país venturoso. Esta parece una conclusión obvia, pero en un país como Colombia es claro que nos falta mucho para que unos y otros podamos llegar a ese equilibrio, en especial, porque aún gruesas masas de compatriotas tienen un paupérrimo nivel educativo – sin que sea responsabilidad directa de ellos – y otros con mayores niveles de capacitación, incluso profesional, aún no pueden disfrutar de la idea de una paz completa porque sus mentalidades están permeadas de actitudes violentas, de la mentalidad del oportunista (en lo público y en lo privado), de la idea del camino “corto y fácil”, del crímen organizado…

Para Colombia la perfecta concordia en igualdad de derechos y la fraternidad social está por construirse en muchos escenarios. Tenemos toda clase de gente (incluso personajes con educación en las grandes escuelas y universidades internacionales) que no concilia su derecho individual frente al colectivo. Deberíamos diferenciar en este punto el ser individual consciente del ser social egoísta. 

Para nuestra Masonería, es innegable que la ausencia de cooperación entre diversas capas sociales muestra un país con una identidad fraccionada y con intereses fragmentados irrenciliables. No jalamos para el mismo lado y peor aún, hay un cruento combate con formas de dominio político que difícilmente permiten que pueda haber beneficios para las franjas sociales más humildes: cada vez es mayor la distancia del pobre paupérrimo al millonario de élite social, económica y política.

Lo deseable es que esas etapas sociales del egoísmo social a ultranza pudieran superarse prontamente… Pero eso no será así. La naturaleza no da saltos y debemos comprender que una sociedad como la nuestra no podrá llegar a la concordia social hasta tanto no logre ponerse de acuerdo en muchos temas y para que haya diálogo social lo primero será que nuestro pueblo se eduque masivamente para que pueda explicarse por sí mismo. No creemos en los caudillos iluminados capaces de interpretar la voluntad de un pueblo ignorante porque esos buscan los caminos de la dictadura.

Entre tanto, nosotros trabajaremos desde nuestro núcleo en promover la consciencia ciudadana y de sus derechos, en promover la educación para los derechos porque es allí en donde cambia nuestro mundo colombiano. Nuestro esfuerzo será modesto, pero lo haremos.

Seguir ceñidamente principios

Nuestra Gran Logia no podría existir si no cultivásemos los principios legados por las Órdenes de Caballería (cultivamos diferentes corrientes caballescas): la fidelidad y la perseverancia.

El trabajo en el que estamos comprometidos trasciende la idea de la utilidad metálica de las labores cotidianas. Por supuesto, la gran mayoría de nuestros adeptos debe trabajar para suplir la vida material, pero en parte de su tiempo dedican esfuerzos para proyectar nuestra idea de la vida y del universo.

El primer valor que se esgrime como Caballeros y Damas de honor es la fidelidad a nuestras Órdenes. Esto es lo que hace que desde nuestra configuración como institución podamos sostener en alto un proyecto conjunto en perfecta armonía. Es un valor que surge de la comprensión de la importancia de ser parte de nuestra vida institucional.

En segundo término, la perseverancia en el objetivo hará que nuestra Institución crezca cada día porque paso a paso vamos haciendo nuestro camino. Sabemos para dónde vamos y nuestro mapa nos dice siempre lo que sigue sin que perdamos el sentido de lo que hacemos. Sólo se debe perseverar de forma permanente para llegar a cumplir en cada estación con nuestros objetivos secundarios.

Estos dos principios, la fidelidad y la perseverancia, hacen que el fin mayor por el que existimos se dé sin contratiempos: construimos las más altas instancias de la alquimia espiritual para que estén al servicio de nuestros asociados. Abrimos el camino para que la reintegración efectiva del Masón sea el resultado de nuestra función social más depurada.

De ello, surgirá la proyección social como tarea natural.

El secreto

Lo que publicamos y explicamos surge de la práctica de asuntos que se tramitan en el seno de nuestras Órdenes. Guardar el secreto sobre ello será una característica de los verdaderos adeptos a nuestras Órdenes. Quien lo violase, hablará de forma vacía porque quien comprendió sabe que sólo el silencio puede ponderar nuestra real misión. Cuando se habla a alguien que no pertenece a nuestra organización aquello pierde su esencia y se convierte en incognoscible.

Lo mencionamos para que se entienda que los plenos beneficios de nuestras tareas interiores son amplios y propocionan una enorme capacidad de adaptabilidad y penetración sobre todo aquello que es de interés de nuestros Hermanos, pero es inexplicable para quien no lo vive. Se puede “indicar” pero no explicar con éxito.


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