Comentarios sobre el origen judeo – cristiano de la Masonería

By on mayo 29, 2016

Nuestra organización tiene como preceptos básicos y claros algunas cosas, y uno de ellos es evitar en lo posible entrar en discusiones bizantinas y absurdas. Nuestro pensamiento lo exponemos al público bajo la libertad que garantiza la constitución y las leyes colombianas, en primer lugar, y en segundo, los tratados universalistas por los derechos humanos, además de la protección espiritual y la sabiduría legada por nuestros ancianos vivos y en el Oriente Eterno.

Dicho lo anterior, podremos enunciar que una de nuestras premisas más destacables es la certeza de un origen judeo – cristiano de la Masonería que nos ha llegado a nuestra vida institucional. Y esto, entroncado de forma directa con la tradición Iniciática greco – romana y la puramente egipcia nos entrega una Masonería sólidamente ligada a la esencia de la vida espiritual de los Hermanos que la crearon, la que además no deja lado aquello que viene de Maestros del lejano oriente… Repitamos el adagio: “toda luz viene de Oriente, toda Iniciación proviene de Egipto”.

Y sin querer entrar a opinar muy a fondo sobre otras corrientes de pensamiento masónico, es interesante ver que cada más el ideal laico toma fuerte vuelo en todas las Masonerías que nos acompañan en este siglo XXI.  

Algunos Hermanos consideramos paradójico que se venga cercenando de forma tan brutal los componentes de la Tradición Egipcia – Greco-Romana – Judeo-Cristiana, tradición que también ha sido parte de otras Masonerías para que ello pueda llamarse “cuna del librepensamiento” y dejar de lado todo asunto “confesional” dando paso a una forma de práctica ritual y de contenidos diferentes, diríamos mucho más frívolos, ocupándose tan sólo de cosas mucho más relevantes como “los negocios de Estado” y otras cosas de la vida Profana. Léase bien, el fin de cualquier interés de tipo espiritual para sucumbir en la vida materialista pura.

Expliquémonos: el pensamiento laico es aquel que está desprovisto de toda forma religiosa y que propende porque los individuos puedan tener una concepción de la realida social también desligada de las instituciones religiosas. 

En realidad, nos parece que hay una gran confusión entre lo laico, lo republicano y lo espiritualista. Laicos somos todos los masones de cualquier línea prácticamente. Es apenas obvio que lo confesional no es masónico. Republicano porque todos los masones somos repúblicanos, rechazamos las dictaduras y toda forma de dominio social extremista. Estos dos últimos temas nos lucen como temas Profanos porque toda forma de Masonería es republicana y tiene como normas esenciales las declaraciones de derechos tanto del hombre y del ciudadano como las de derechos humanos de la posguerra en 1948, además de todas las formas de contitución política de cada país que se basa en ello y se tiene en cuenta que de allí se construye el edificio social, político y demás para todos.

Eso es Profano porque una cosa es que un masón se resista a vivir en un entorno dictatorial y luche en contra de ello, y otro que lleve la vida socio – política a la Logia. La Logia luchará contra toda forma de tiranía y eso lo sabemos todos. No es necesario hacer congresos para esto, YA LO SABEMOS y es un tema PROFANO. Igual, cuando toda forma de patria nos llame a rechazar la tiranía, allí estaremos…

Pero la vida de la Logia es para el pulimento de la Piedra Bruta, para los procesos de transformación de la psique y para el encuentro de la vida espiritual. Lo demás son temas Profanos.

La libertad de pensamiento tiene que ver con muchas otras cosas mucho más allá de lo que significa tratar asuntos profanos. Cuando una persona ingresa al Templo del Rey Salomón está en un vehículo espiritualista  judeo – cristiano que lo puede remontar a una antigüedad pasmosa por entrar en contacto con formas rituales y con un egrégor poderoso milenario que puede ser utilizado en los procesos alquímicos personales y colectivos de forma muy eficiente. Y cuando se habla de la silla del Rey Salomón el presidente asume ese rol, que es la encarnación de un personaje bíblico, guste o no leer esta afirmación, al que siempre se le ha señalado de haber sido un hombre profundamente sabio. 

El Templo de Salomón podría ser o no el origen de otras formas de Templos, como el católico (eso es otra discusión), pero lo que sí podemos decir es que el origen de las cofradías de constructores de la Edad Media se sitúa en abadías como las de los benedictínos y cirtercienses, todos monjes católicos que sostenían rigurosas formas de vida con el fin de lograr objetivos místicos de corte Iniciático en sus formas de cristianismo. Incluso, se ha dicho que ellos fueron los fundadores directos de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Rey Salomón, la Orden Templaria, la cual tuvo injerencia directa sobre las cruzadas y las cofradías de constructores medievales.

Ahí ya tenemos completos los factores judáico – cristiano – católico. No cuesta mucho trabajo encontrarlos o hallarlos. Mucho trabajo sí cuesta negarlos y desvincularlos de la Masonería.

Lo que viene es el enredo más monumental que la historia del pensamiento masónico haya vivido, mucho más grande, y menos majestuoso, que las catedrales que construyeron los antiguos masones medievales, o sea, los verdaderos masones ancestrales.

Muchos masones modernos no pueden escuchar algo tan sencillo, muy a pesar de que los manuales en el mundo hispano, por lo menos, lo dicen de cabo a rabo por todas partes. Pero en el camino se ha venido entrando en un total y absoluto rechazo por todo lo judeo – cristiano y según las líneas dichas más arriba, el origen próximo de la Masonería es ese.

Más aún, podemos con claridad decir que el origen es plenamente católico si es que queremos introducir el elemento templario, además. Por todos los flancos tenemos eso sin olvidar que los canteros de la Edad Media construían iglesias católicas y abadías, además de uno que otro edificio para los nobles medievales, pero su idea era el engrandecimiento del mundo católico, de la Iglesia. Otra controversia será la que se conoce que se dio por siglos sobre lo que debía y no debía ser la iglesia, pero ese es otro tema no vinculante aquí. La simbología medievalista es asombrosa en sus formas y deja ver que hubo monjes y organizaciones místicas Iniciáticas bajo el amparo de la iglesia… Eso también es difícil de negar hoy a la luz de tantas publicaciones disponibles.

Masonería es Masonería y por supuesto, no conocemos Masonerías de corte confesional, o sea, Logias adheridas a la Iglesia Católica. Si las hay no las conocemos y si las hubiere, no sería algo tan extraño porque la Masonería primero vivió en las entrañas de las estructuras organizativas católicas en medio de muchas otras corrientes de pensamiento que se dieron en su seno (la iglesia nunca fue realmente monolítica en sus filosofías, como se supone). En este breve artículo no vamos a enviar a la hoguera a los sacerdotes católicos y espero que a nosotros no nos envíen tampoco quienes están interesados en “obviar” algunos detalles de la historia de la Masonería. 

A estas alturas, algunos masones ya se estarán desgarrándo las vestiduras, pero es importante que antes de que terminen de cercenar los rituales y la tradición, alguien salga al público y le diga a la comunidad esta sencilla verdad: la Masonería moderna viene de una traición judeo – cristiana y quien le cercene obtendrá algo diferente, tal vez parecido, pero desprovisto de su verdadero sentido inicial y esencia que a todas luces, han dicho los medievalistas masones, era tan judeo – cristiano como totalmente místico y especulativo (entendemos por especulativo la posibilidad de que un masón pueda vivir una vida espiritual, no con la posibilidad de que un masón hable de cualquier cosa y se diga que ya es Masonería porque lo dice cualquier masón, lo cual no es necesariamente libre pensamiento ni Masonería además porque en muchos casos se reviste de la ignorancia más oscura). 

La historia de la Masonería ya lo ha dicho en muchos de sus manuales y no es necesario profundizar en ello: la Masonería no es confesional, o sea, no está adscrita a ninguna iglesia en particular, ni puede serlo. Cada masón, y se ha repetido hasta la saciedad, tiene la libertad de ir a cualquier culto sin que ello sea motivo de discordia o de anatemas… Eso en teoría… O de no ir, eso no lo hace mejor o menos masón.

Ni siquiera las formas de Masonería abiertamente cristianas como la Masonería de York o las de la Estricta Observancia Templaria, Rito o Régimen Escocés Rectificado, el Rito Sueco, el Rito de Zinnedorf, etc., le piden a sus afiliados pertenecer a una iglesia en particular. Les piden, eso sí, creer en Dios, Cristo, los padres de la iglesia, en la verdad revelada en los evangelios y la trinidad… Todo respetable porque en el fondo de esos Ritos la reflexión individual es algo sagrado perteneciente al fuero interior del Hermano.

Entonces, no será correcto decir que hay una forma de Masonería confesional, porque eso no es común, hasta donde sabemos. Puede haber alguna Masonería católica adscrita a la iglesia, pero por el momento, lo ignoramos porque si existe, es un secreto. Y comprendemos por confesional el ejercicio de una Logia inscrita y practicante de una religión o forma religiosa organizada.

Lo que sí sería absoluta y totalmente errado es decir que la Gran Logia Regular de Colombia de Menfis – Mizraim pueda ser confesional porque sus principios son totalmente ajenos a ello… Por supuesto, sus afiliados son libres de ir o no a cualquier iglesia, si así lo quisieran, pero también a cualquier sinagoga o mezquita… O de ir sólo a su Logia de Menfis – Mizraim en donde con toda certeza recibirá lo necesario para el emprendimiento de una vida espiritual genuina sin confesionalismos religiosos. 

Ojalá haya quedado claro esto último.

 

Por: Frater Hori