Masonería

Un viaje en la oscuridad: la crisis de la Masonería Universal

By on junio 26, 2016

Árbol De Navidad, Ornamentales

Vivimos esclavos de esquemas culturales nos sea claro o no. Cada ser humano es un constructo más o menos hecho al “azar”, si es que en este Universo existe algo al azar. Las circunstancias de cada persona son diferentes y diferentes son sus respuestas ante los mismos estímulos de esquemas de cosas que le aplica la sociedad.

En temas de Masonería somos algo similar: un individuo ingresa a una Logia y luego de años cree que la Masonería que ha aprendido en su Taller es la única posible porque es la más lógica, la más coherente y la que en verdad explica todas las cosas, para bien o para mal. Construye una versión de los hechos con gran influencia de su Logia.

En lo personal, viví la experiencia de poder visitar muchos Talleres y comprender que cada Logia es como conocer a una persona, o sea, iniciar una relación prácticamente desde cero para observar sus aptitudes, tendencias, apetencias y gustos, cultura y en general, una especie de carácter particular que le marca su estilo de vivencia.

No fue difícil concluir que hay no sólo diversos tipos de Masonería sino miles de Masonerías diferentes como distinta es cada Logia y el pensamiento de cada masón, pero se tiene la peregrina idea de que es un cuerpo homogéneo con principios generales definidos. Se tienen unos supuestos en un marco general normativo regido por unos estatutos y unos reglamentos institucionales y otras cosas. Pero, a pesar de todo ello, es evidente que cada Taller tiene una forma particular de hacer las cosas, una forma o comprensión general de construir acuerdos bajo una cultura general que surge de la personalidad de sus miembros y de una u otra forma espontáneamente surgida o impuesta de ver la Masonería.

Una cosa en especial me llamó mucho la atención de lo que se conoce como Masonería conservadora: cada día se parece más a la liberal y lo curioso es que ella misma se llama liberal sin que ello sea del todo cierto. Se pregona el libre pensamiento, pero jamás se puede permitir una Logia que no sea de su línea institucional… jamás una mujer en un Taller regular…

Se dice que en una Logia jamás se podrá hablar de política, pero todo el mundo sabe que tal o cual Logia es afín al Partido Liberal o a los azules, etc. Se dice que no se puede tocar ningún tema Profano entendido esto como aquello en que los “metales” figuran, pero se tramitan de forma soterrada acuerdos para lograr la contratación pública y manipular al Estado. Hasta donde sabemos, esa no era la idea de la Masonería de muchos que ingresaron a ella, pero sí la de muchos otros que se ríen abiertamente de aquellos cándidos personajes que aún creen en el idealismo y la moral que pregona la Masonería Universal.

No vemos que unos y otros tengan gran diferencia o influencia en el efecto de los gobiernos de la Masonería, como tampoco aquí vamos plantear la gran panacea para lograr el retorno a los profundos y sabios preceptos de la Masonería. Con decirlo debería bastar. Los Masones Egipcios tenemos suficientes buenos y grandes ejemplos en nuestra historia, por lo que no nos vamos a dedicar a promover el estudio de lo que hicieron grandes próceres y sabios de nuestras Órdenes que trabajaron por la humanidad sin ánimo de lucrarse con lo público, como miles de masones de otras Órdenes tratan de hacerlo hoy en día en todo el mundo.

Pero hay que referirnos a ello: la mala imagen de la Masonería surge del arribismo, de la segregación social interna, de la perdida de sentido de lo que fueron los altos postulados de la Iniciación Masónica que aunque pueda hacerse ritualmente de manera muy rigurosa, ya no es vivida aposteriori con la idea de lo que realmente es una vida espiritual bajo los grandes preceptos de las escuelas que le dieron el caudal ideológico a la Masonería Universal, aquellas que se basan en la epopeya del avance y progreso del alma y del espíritu humanos, no de la racionalidad cerrada.

Por supuesto, hablar de Dios, del Gran Arquitecto del Universo, o como se le quiera llamar, también se convirtió en un asunto profano y prohibido en muchos Talleres. 

Lo hemos dicho numerosas veces en otras partes: GADU fue irradiado a perpetuidad porque hay Logias que no desean tramitar sistemas morales “de pacotilla”. Por ello, muchas personas atraídas por la Masonería y la verdadera Iniciación no duran más que unos meses en los Templos Masónicos puesto que no encuentran un sistema de superación de los esquemas de la vida Profana, y al contrario, hallan una enorme posibilidad de perder la moral de forma definitiva… y hasta su patrimonio.

Hay Talleres muy dignos, pero hay algunos que definitivamente perdieron todo el sentido de lo que los Masones de la antigüedad le indicaron a sus adeptos. Los Masones que realmente tallaron la piedra en el medievo son muy diferentes a los que hoy conocemos: un Maestro Masón medieval era un experto personaje en muchas técnicas de la talla de piedra, del manejo de metales, de la geometría, de la mística y de la métrica de la construcción de los Templos…

Hoy, cualquiera podrá acceder a la Maestría y nunca jamás comprender lo que debe construir. Hoy, un Masón de alto Grado es un pavo real que luce medallitas como si ello realmente engrandeciera su espíritu: el ego avanza y el amor desaparece… 

Al final de toda esta historia está que la Masonería como sistema y como sociedad está perdiendo a pasos agigantados su prestigio porque la primera imagen que tiene la gente de ella es que “tiene mucho poder” y que por medio de sus componendas ocurren muchas cosas en el Estado y en los negocios. Terrible imagen que difícilmente se quitarán algunas instituciones masónicas.

Por eso, muchos bandidos y gente de dudosa reputación desea ingresar a la Masonería: la búsqueda del dinero y del estatus social logrados a cualquier costo. Mercenarios de la moral y asesinos de toda noble causa que una vez adentro de la Orden Masónica son capaces de cualquier cosa porque “todo lo han trascendido”. Y además, son los que desgraciadamente más perduran en las instituciones hasta tanto no sean descubiertos en sus bandidajes.

Sigo convencido de que los Masones positivos y serios son la gran mayoría y pienso que la crisis actual que vive la Masonería proviene de la perdida de identidad momentánea, aquella que debe reasumirse para no ir hacia el colapso total tanto de la moral como de una vida institucional limpia y honesta.

Por nuestras toldas masónicas egipcias la vida es buena por el momento pues somos una Masonería que goza de excelente salud moral, mucha paz y amor, aunque suene un tanto cursi. Igualmente, cada día más nos convencemos de que las grandes enseñanzas que trae la Orden Masónica – en su égida egipcia – es de tipo plenamente espiritual, lo cual nos complace profundamente y lo enunciamos de forma pública sin dudarlo. ¿Por qué no?

Frater Aj Den